Estilo nómada

Consejos para preparar un buen botiquín de viaje

31 julio, 2015
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Lo sé, así a bote pronto ni el titular anima demasiado a la lectura ni el tema es lo más interesante del mundo. Pero sí es útil ya que el botiquín es, junto al pasaporte y algo de dinero, lo único imprescindible en todo viaje mochilero que se precie.

La ropa se puede comprar en el lugar de origen; la guía, coger prestada de cualquier hostel o simplemente no llevar e improvisar. Lo mismo sucede con casi todo lo que solemos meter en una mochila. Menos con ese neceser –o dos- que casi siempre vuelve intacto, pero que nunca hay que dejar de cargar con él.

En el 90% de los casos solo harán falta algún que otro ibuprofeno para dolores varios y unas tiritas para el roce de las botas. Aun así, ¡no, no y no se os ocurra reducirlo a la mínima expresión! Una nunca sabe si un absurdo resbalón a la entrada de un restaurante puede convertirse, además de en un ridículo considerable, en un corte infectado en la húmeda Mawlamyine. O si un coche os hará acabar con todo el stock de gasas y vendas que lleváis encima.

Así que aquí van algunos consejos prácticos a la hora de preparar el botiquín. Mi humilde opinión, separadlo en tres partes. Una para los dolores varios, otra para todo lo necesarios para curar heridas y un tercero para llevar con vosotros en la mochila o bolsa de mano just in case. En este últimos pondremos un poco de todo, aunque en cantidades muy reducidas.

Dolores y males varios

Ibuprofeno=mano de santo

Al gusto del consumidor, es decir, en pastillas o en sobres. O ambos. Espidifen es mi favorito si en esto del ibuprofeno puede haber favoritos. Diez minutos y adiós al dolor, pero como una no siempre puede tomarse un sobre en medio del viaje, la opción pastillas es una gran alternativa.

Analgésicos

En caso de tener que combinarlos con el ibuprofeno o para evitar su exceso. Gelocatil o Aspirina, por ejemplo.

Antihistamínicos

Los mosquitos fuera de Europa son bastante molestos. No está de más llevarse una caja por si las picaduras nos hacen reacción o simplemente el picor es insoportable.

Antidiarreicos

Hay que estar preparado por si las bebidas o las comidas nos sientan mal y debemos pasarnos un cierto tiempo cerca del baño. No suele ser muy recomendable, pero en caso de emergencia nunca está de más tener a mano una pastilla milagrosa para frenar la descomposición.

Sales minerales o polvos mágicos contra la deshidratación

Fáciles de usar en un litro de agua si los problemas de estómago nos han dejado algo tocados. O cuando el calor aprieta y necesitamos reforzar nuestra hidratación

Antibióticos

Reconozco que es la primera vez que me los llevo dado la duración de este viaje. Si es un viaje de tres semanas pueden ser prescindibles, pero puesto a llevar medicamentos no nos vendrá ya de unas pastillas extra.

 

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Heridas y curas

Betadine

No hagáis como yo en este viaje y llevaros betadine sí o sí para limpiar cualquier tipo de herida. Ni las condiciones higiénicas ni de limpieza son las mismas que en casa y la humedad tampoco ayuda a que las heridas curen bien.

Alcohol

Para desinfectar antes del betadine. En caso de ocupar demasiado, se pueden buscar unas pequeñas ampollas de líquido antiséptico como el alcohol. Son monodosis que pueden ser muy útiles.

Gasas bien cerradas y esterilizadas

Necesarias para limpiar cualquier herida con garantías. Llevad varios paquetes, que con nada se terminan.

Tiritas y apósitos para heridas

Fundamental proteger las heridas una vez limpias o para esas rozaduras tan incómodas que provocan, por ejemplo, las botas de montaña o unas sandalias de playa por estrenar.

Pinzas y tijeras

Herramientas indispensables en todo botiquín que se precie y, además, multiusos.

Puntos provisionales

Desconozco su nombre real, pero sirven para cortes profundos, pero que no requieran puntos o para los que requieran pero en ese momento no se puedan dar. Son tiras adhesivas que siempre se deben colocar en el sentido contrario al corte a suturar.

 

Bonus track

A los indispensables siempre pueden añadirse otros elementos también igual de útiles, es decir, poco en la mayoría de casos en un viaje mochilero. Soy experta en ellos:

Agujas

Alguien me sugería llevarlas en mi primer viaje a Tailandia y desde entonces me acompañan. Las mismas. Cinco años después siguen intactas y con nuevas compañeras de viaje. Mi médico de cabecera me dio alguna más debido a los meses de viaje. No usarlas es, sin duda, una buena señal. Pero más vale prevenir en según que países y, de necesitar un pinchazo, recibirlo con total tranquilidad.

Termómetro

Saber si uno tiene fiebre es una buena manera de detectar que igual necesitamos algún que otro de los medicamentos de nuestro botiquín

Pastillas para la malaria

El riesgo de Malaria varía en la mayoría de países del sudeste asiático. Tomarla o no es una decisión muy personal ya que son medicamentos caros, pero sobretodo fuertes y nuestro cuerpo puede resentirse. Una opción puede ser llevarlas como tratamiento de choque en caso de contraerla, pero nada más.

Relacionado con la malaria y los mosquitos muchos aquí pondrían también un antimosquitos. Podéis llevarlo de casa, pero mi experiencia en Myanmar con los insectos me confirma que casi siempre es mejor comprarse uno en el país de destino. Casi siempre son más fuertes o están más adaptados que los nuestros y son más baratos.

Pastillas para dormir

Nunca viene mal tener a mano una valeriana o una dormidina o similares para esas noches en las que toca dormir en lugares incómodos o para combatir el jet lag y los efectos de un vuelo transoceánico.

 

 

 

 

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