Estilo nómada

10 consejos para sobrevivir a una noche en el aeropuerto

11 septiembre, 2015
Foto: www.intermundial.com

Plantearte un viaje de larga duración también tiene sus inconvenientes o, mejor dicho, sus incomodidades. Hoteles de bajo presupuesto en los que por estadística siempre entrarán diversos cuchitriles de esos en los que mejor no mirar demasiado el nivel de limpieza y noches de dormir poco en autobuses, trenes… o aeropuertos.

Ya sea por ahorrar o por problemas de horarios todo mochilero o viajero de largo recorrido que se precie pasará por estas situaciones. Personalmente prefiero la primera. No he pasado la noche en ningún tren, no todavía, pero si en autobuses y aeropuertos y, qué queréis que os diga, esas horas muertas esperando un vuelo son realmente complicadas. En el autobús todavía soy capaz de pasarme horas y horas dormitando sin hacer necesariamente nada más que escuchar música. En el aeropuerto, imposible… o por lo menos no en el de Bangkok.

Y no por el temor de que algún amante de lo ajeno aproveche para desplomarte entre ronquido y ronquido. Dormir abrazado a tus pertenencias es siempre una opción, aunque a mí eso fue lo que menos me preocupaba. No cuando tienes el aire acondicionado a niveles de esos en los que no te sorprendería ver a pingüinos y osos polares derrapando al volante de un carrito de equipaje.

Consejo número 1

Ropa de abrigo. De acuerdo, eso puede ser un problema en países en los que la temperatura nunca baja de los 25 grados, pero creedme, una sudadera se quedará corta en sus aeropuertos. Deben estar tan cansados del calor sofocante que hace en la calle que utilizan el aeropuerto como banco de pruebas exponiendo a sus ‘habitantes’ a duras pruebas de resistencia como chorros de aire sobre los asientos más cómodos del lugar. Todo sea dicho que mi única experiencia, por el momento, en este campo tuvo lugar en el Don Mueang. No sé si en el principal sucede lo mismo.

Pantalones largos, calcetines gordos, jersey fino, sudadera y pañuelo a modo de sábana fue atuendo insuficiente para evitar la congelación. Apretujada y muy quieta busqué sin suerte mantener el calor corporal y dormir congelada resulta realmente complicado.

Consejo número 2

No seáis tan despistados como yo y guardad como paño en oro el antifaz que suelen dar en muchas compañías aéreas. Demasiada luz. Los tapones harán de complemento ideal. Y compañeros con buenas intenciones que no aprovecharán la ocasión para haceros una de esas fotos que pueden acabar con tu prestigio en las redes sociales.

Consejo número 3

No guardéis ni la ropa de abrigo, ni el antifaz ni los tapones en el fondo de la mochila pensando que difícilmente los tendréis que utilizar. ¡Error!

Consejo número 4

Buscad la multitud. Una siempre se siente más segura o menos sola y triste si comparte las horas de aeropuerto nocturno con otros que están como tú. Un “te importa echarle un ojo a mi mochila que voy al baño” siempre puede deparar nuevos compañeros de aventuras. O, por lo menos, te sentirás menos desgraciada al comprobar que no eres la única ni congelada ni despierta. Mal de muchos, consuelo de tontos.

Consejo número 5

Nunca lleguéis a una noche de aeropuerto con el dinero justo. Mucho menos si vuestro vuelo implica cambiar de país y, por tanto, nueva moneda. Cierto que en el aeropuerto se puede pagar en casi todos lados con tarjeta de crédito. Lástima que ese casi siempre le toque a uno y no pueda permitirse ni un mísero café soluble.

Consejo número 6

Buscad algo caliente. Y con dinero en el bolsillo. Siempre hay algo abierto en todo aeropuerto internacional. Igual no está cerca, da igual, así estiráis las piernas y dejáis que corran unos minutillos antes de volver a intentar eso de dormir en bancos algo incómodos que van llenándose poco a poco.

Consejo número 7

Si a las cuatro de la mañana no has logrado pegar ojo, desiste. A esa hora empieza a llenarse el aeropuerto de gente. Sí, yo también  me pregunté de dónde demonios salía tanta gente, pero es cierto. Y más en tierras asiáticas. Pocas cosas más molestas que un grupo de tailandesas desayunando noodles a las cinco de la mañana y hablando a viva voz en tu misma fila de asientos. Un libro o las cartas son una buena actividad para esas horas intempestivas.

Consejo número 8

Haced el check in lo antes posible. Si los vuelos internacionales abren tres horas antes, haced cola en el mostrados 3 horas y 10 minutos antes. Deshaceros de las maletas/mochilas y pasad el control. Seguiréis sin dormir, pero por lo menos estaréis más cómodos y sin la preocupación de tener que vigilar vuestras cosas. Y siempre hay más establecimientos abiertos que acepten tarjeta para ese café con el que te achicharrarás la lengua a cambio de pagar una fortuna.

Consejo número 9

Reservad un alojamiento medio decente para la noche siguiente. Da igual que sea un poco más caro que la media, agradeceréis una cama cómoda y una buena ducha después del palizón de la noche anterior.

Consejo número 10

El último y más obvio. ¡Evitad dormir en un aeropuerto! Son muchas horas de incomodidad -nosotras pasamos siete- que no son necesarias, de verdad. Solo si no os quedan más euros en la cuenta y tenéis el vuelo de vuelta a casa o si vuestro avión sale a las 5 o 6 de la mañana y tenéis que estar allí a eso de las tres o cuatro. Si el margen de maniobra es mayor, creedme, más vale pagar por un dormitorio básico con 15 personas más en vuestra habitación y descansar unas horas… o irse de fiesta y llegar justo para facturar.

¿Habéis dormido alguna vez en un aeropuerto? ¿Creéis que me dejo algún consejo básico para sobrevivir a una noche de congelación y poco dormir? Todo truquillo será bienvenido, igual vuelve a encontrarme en una situación similar. Aquí, una prueba de ello.

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2 Comments

  • Reply El futuro marido de PJ Harvey aunque ella no lo sepa aún... 17 septiembre, 2015 at 2:09

    Dormir diría que sólo una vez, y esperas largas, unas cuantas; para un impaciente como yo, pueden ser llegar a ser una experiencia tortuosa, aunque por suerte, no me cuesta dormirme…

    • Reply Laura R. 17 septiembre, 2015 at 3:22

      Duermo como una marmota en autobuses, aviones y trenes, pero un aeropuerto son palabras mayores…

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