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Reflexiones varias tras dos meses y medio de viaje nomadista

23 septiembre, 2015
Foto de (c) Verónica Solis Pradal durante el Festival Caffa de KL

“Dos meses y medio lejos de Barcelona. Exactamente, 78 días de viaje por Myanmar, Tailandia y Malasia que me han servido para extraer las primeras -segundas y hasta terceras- reflexiones de un viaje al que le quedan muchas más semanas de recorrido. También alguna que otra obsesión que desconocía por completo”. Así empezaba el post que acabó de tirar a la papelera tras un buen rato aporreando el teclado.

Para variar, lo que debía ser un simple post de reflexiones viajeras se había convertido en un manual mezcla de filosofía barata y libro de autoayuda. Me pregunto si al acabar este viaje lograré sacarme de encima esa manía tan mía y, lo peor, es que lo hago sabiendo la respuesta. Es más, no me atrevería a apostar a que el post no acabe siéndolo de todos modos. Primera reflexión: una no puede escapar de lo que es ni en Barcelona, Kuala Lumpur o la Antártida. Lección más que aprendida. Estos dos meses están sirviendo para acabar de una vez por todas con esa manía tan idiota de juzgarse por cosas que sabes que vas a hacer sí o sí porque está en tu naturaleza.

Tropezar dos y tres veces con la misma piedra, por ejemplo. Pues sí. Soy lenta de reflejos y me cuesta reaccionar. Siempre acabo haciéndolo -tonta no soy-, pero necesito mi tiempo. Lo mismo me sucede con las decisiones. Soy de naturaleza dudosa e indecisa y eso no cambiará por más decisiones valientes o difíciles que tome a lo largo de mi vida. Lección/reflexión número 2 aprendida y asumida. Un ejemplo: el miedo absurdo que me ha entrado así de la nada de no ser capaz de viajar sola. Total, solo por haber estado viajando acompañada durante el último mes. Ridículo después de haberlo hecho en varias ocasiones ya y una de ellas nada más y nada menos que durante 55 días por Australia, ¿no? Pues así soy yo. Ahora me da un no sé qué injustificable. Por suerte, sé que no son más que tonterías de las mías y que en dos días ni me acordaré de esta sensación.

¿Cómo lo sé? Porque en ningún momento desde que aterricé se me ha pasado por la cabeza volver a casa antes de lo planeado. Han habido momentos difíciles, pero nunca me he planteado el dar marcha atrás. Sé que voy a estar bien, de hecho, lo estoy. Es solo ese ‘victimismo’ inicial que siempre interpreto.

(Actualización: esto lo escribí antes de pasar una semana con mi amiga malaya y comprobar que viajar sola depara grandes sorpresas. Miedo, por tanto, olvidado).

Tercera reflexión: no hacerme demasiado caso ni en este viaje ni nunca. Todos deberíamos hacerlo menos. Las cosas son siempre más fáciles de lo que parecen en nuestra mente o de lo que se empeñan en hacerlo otros.

Tanto tour organizado para moverse de un lado para otro y lo fácil que resulta, por ejemplo, plantarse en una estación y comprar allí directamente los billetes hacia cualquier sitio. Y lo mismo pasa en la vida. Excesivos rodeos, intermediarios y excusas para justificar cosas que sabemos que no. Cosas que sabemos que no son ciertas, que no nos gustan, que no son buenas o simplemente que no se ajustan ni a lo que queremos ni a lo que necesitamos. Reflexión número cuatro: no conformarse con menos. En todos los aspectos de la vida, repito, en todos. Aunque eso implique renunciar a cosas a las que no son fáciles renunciar.

Superposición. Torres Petronas de (c) Verónica Solis Pradal

Superposición. Torres Petronas de (c) Verónica Solis Pradal

Quinta reflexión: ser valiente no es fácil, pero merece la pena. No se consiguen cosas diferentes sin salirse del camino marcado. Si algo no te gusta, cámbialo. Solo así llegará algo que te guste más. En el trabajo y en la vida. Igual no conseguimos lo que deseamos, pero por lo menos no nos conformamos con el simple lamento. Y eso es mucho. Intentarlo es ganar. Y no, no es filosofía barata. No sé si conseguiré lo que quiero, pero por lo menos duermo mucho más tranquila sabiendo que lo estoy intentando. Y también duermo orgullosa de empezar a tener claro que menos no siempre es más si de conformarse se trata.

Si lo es a la hora de las necesidades. ¡Dos meses ‘sobreviviendo’ con lo que cabe en una mochila de 50 litros da fe de ello! Ah, se me olvidaba añadir a la quinta reflexión: solo cosas y personas que sumen. Aunque, bien pensado, podría ser la sexta reflexión de estos dos primeros meses de viaje. Ya hay demasiadas cosas que restan en este mundo como para que nosotros añadamos voluntariamente más. Alejarse de gente duele, pero no se acaba el mundo por hacerlo si esa gente nos resta alegría, posibilidades… Tampoco renunciar a un trabajo que nos hace ir cada día gruñendo al despacho, fábrica u oficina. ¡No restéis!

Reflexión VII: La comida asiática está rica, muy rica -si no se les va la mano con el picante-, pero por más rica que esté dos meses empiezan a pesar. Ya tengo asumido que acabaré aborreciendo el arroz y los noodles. ¡Mama, nada de paella de esa que te sale tan rica para celebrar que he vuelto! VIII. Todo el sudeste asiático no es igual. Myanmar no es Tailandia ni Tailandia Malasia, mucho más occidental de lo que esperaba. Eso sí, no puedo evitar ponerme histérica con la conducción sea cual sea el país en el que esté. Mis ganas de aporrear los coches están siendo una constante en este viaje nomadista… Ommmmmmmm!

Ah, la novena reflexión no es otra que cada vez me resulta más natural hablar en inglés. Y eso es bueno ya que eso quiere decir que mi nivel es bueno. Algo sobre lo que, para variar, dudaba. Llevaba un mes hablando lo justo y apenas he perdido fluidez. Felicidad máxima y eso da pie a una nueva reflexión, la décima. Las pequeñas cosas son las que más alegría generan.

Me acabo de dar cuenta de que la décima reflexión habría quedado de perlas como última. Es lo que pasa cuando una tiene la manía de escribir tal cual le sale en vez de planificarse un poco. Nunca he sido capaz de hacerlo en el diario y mucho menos con algo más personal como La Nomadista. Laura’s style. Soy caótica, que le vamos a hacer. Así que la última, que también es importante, es que a veces es incluso más difícil viajar acompañada que sola. O, por lo menos, cuando una está acostumbrada a hacer la suya. No voy a esconder que han habido días complicados viajando con gente que, además, era gente especial. Es verdad eso que dicen que una o uno nunca acaba de conocer a las personas. Y a veces es mejor que así sea.

Viajar con gente tiene su lado bueno, pero también el malo. No nos engañemos, pero aun así, y ahí va un bonus track reflexivo, no deja de ser bonito saber que hay gente que quiere viajar contigo. O que haya gente con la que te gustaría viajar. Y yo tengo claro que voy a conseguir que mis padres se suban a un avión hacia un lugar de los que me gustan a mí. Me hace ilusión. Y es que cada viaje me confirma que, por más lejos que me vaya, más cerca vuelvo de los míos. Y ahí incluyo a familia y amigos, pero eso ya no lo considero reflexión de estos dos meses y medio de viaje. Eso ya es una certeza absoluta.

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8 Comments

  • Reply Veronica 23 septiembre, 2015 at 16:54

    Puede ser duro a veces, por la indecisión de los demás o por la diferencia de opinión, o por que alguien siempre ve el lado negativo de las cosas. Pero siempre ayuda que gente ajena te ayude a ver el lado positivo de las cosas. Animo y sigue adelante!!! Las cosas buenas siempre están por llegar, y en este mes hemos comprobado que puede pasar.
    Ánimo a la Nomadista!!!

    • Reply Laura R. 30 septiembre, 2015 at 12:24

      De todas las experiencias se aprenden y, además, todos tenemos nuestros días negativos. Los importante es intentar ver el lado positivo y confiar y trabajar para que las cosas buenas, como el Temple Tree, sigan llegando 😉

  • Reply Sandra 23 septiembre, 2015 at 17:54

    Me apunto unas cuantas reflexiones!!!!! :)

    • Reply Laura R. 30 septiembre, 2015 at 12:25

      Espero las tuyas desde Holanda :)

  • Reply El futuro marido de PJ Harvey aunque ella no lo sepa aún... 26 septiembre, 2015 at 0:31

    Muchas verdades diáfanas en la teoría y que no deberían ser tan difíciles en la práctica (pero lo son porqué así dejamos que sea…). Yo tengo la espinita pendiente de Japón. Te apuntas…? ;D

    • Reply Laura R. 30 septiembre, 2015 at 12:26

      Futuro Mr. Harvey, si me dejas ahorrar un poco, me apunto a Japón o dónde sea… que necesitaré nuevos destinos nomadistas, jeje!

  • Reply JD 8 octubre, 2015 at 10:55

    Bieeen!!!! Que gran experiencia (que no viaje) !!! Y que te quiten lo bailao

    • Reply Laura R. 8 octubre, 2015 at 16:31

      Ni lo bailao me van a quitar, jejeje!

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