Destinos

Playas de ensueño, volumen I: El paraíso de las Perhentian

7 octubre, 2015
Perhentians_6

No sé que voy a hacer cuando al volver a casa se acabe este verano eterno de seis meses. ¿Existe algo mejor que pasearse con el bikini siempre a punto, shorts o vestido y sandalias? ¿Y ese olor a salitre?

Lo sé, no tengo derecho a quejarme cuando todavía me quedan dos meses y algo de buen tiempo y melena al viento. Me cuentan que en Barcelona ya se deja notar el otoño y supongo que todos o casi todos ya habréis vuelto de las vacaciones. Esa depresión post vacaciones que no quiero ni imaginarme como será cuando aterrice en casa. Así que por vosotros, pero también por mí, he pensado en iniciar una serie de artículos para que el otoño sea solo eso, otoño. Una estación más, pero no un estado de ánimo.

Si hay una estación que debe ser más que eso es el verano. Su frescura y alegría, la ligereza de los días y el azul del mar deberían constituir una manera de entender la vida. Así que en las próximas semanas os iré hablando de esas playas y rincones que son puro verano. Sumergirse en ellos, aunque sea con la mente, puede ser una manera de luchar contra el otoño. Y, quién sabe, igual en unos meses alguno de vosotros me hace caso se pierde en ellos. Si lo hacéis, por favor, quiero saberlo.

Así que, señoras y señores, sin más dilación, playas de ensueño, volumen I. Soñar es gratis.

 

ISLAS PERHENTIAN (Malasia)

mapaislas

Escribo este artículo tras mi último baño en el que ha sido mi refugio particular en los últimos días. Llegué para dos noches y, como los panes y los peces, se han multiplicado los días. Efectos del paraíso.

Sí, ya lo sé. Sufro algo parecido al síndrome de Estocolmo cada vez que escribo sobre un lugar que me ha enamorado. Pero no exagero. De momento, las islas Perhentians van directas al número 1 de este ranking de playas espectaculares. ¿Por qué? Por su agua cristalina -nunca me había bañado en un lugar así-, su arena blanca, su escasa construcción y la tranquilidad que se respira.

Si estáis buscando fiesta y ambiente al estilo tailandés, un aviso: no es vuestro lugar. No sé cómo será en temporada alta, pero la proximidad del monzón convierten a Besar y Kecil Perhentian en un oasis de tranquilidad solo roto por algún que otro barco que transporta a los turistas y por la llamada al rezo.

Los que me conocéis sabéis que la religión -cualquiera de ellas- y yo no somos amigos. Todos lo contrario, pero la llamada al rezo de las mezquitas tiene algo que me puede desde la primera vez que visité Estambul. Es hipnótico y combinado con un baño al atardecer ni os cuento. Solo por la sensación tan extraña y relajante que provoca ese momento merece la pena perderse en las Perhentian.

No puedo garantizar que desde cualquier punto de las islas se pueda vivir ese momento. En mi caso ha sido posible al encontrarme en la Main Beach de Besar, la isla grande. Al otro lado del mar, en Kecil, se encuentra una gran mezquita blanca de la que procede el cántico que suena, si no me equivoco, cinco veces al día. La primera vez alrededor de las 5.30 de la mañana.

Las islas, que se encuentran en la costa este de Malasia, apenas cuentan con una franja de arena que supere los diez metros de ancho, en el mejor de los casos. La frondosa vegetación, que cubre la mayor parte de la isla, hace de tope y evita la construcción masiva de alojamientos. Salvo en la Long Beach de Kecil, suelen haber dos o tres por playa. En algunas, las más remotas, únicamente unas cabañas.

El poco espacio edificable y el paisaje natural hacen que los precios sean algo elevados en comparación con Tailandia, pero también con la media del país. Existen un par de hostels en Kecil Perhentian que ofrecen dormitorios destartalados en el interior de la isla -entre Long Beach y Coral Bay- por unos diez euros al día con ducha fría y muchas veces sin electricidad las 24 horas. No suelen aparecer en los motores de búsqueda así que uno debe arriesgarse.

El resto de alojamientos son, mayoritariamente, cabañas en primera y única línea de mar o bien entre las palmeras. Casi todos añaden ‘resort’ a sus nombres, aunque no todos lo son. El agua caliente suele ser algo prescindible en la mayoría de alojamientos y el wifi es débil. No importa, una pierde la noción del tiempo y del mundo exterior en estas islas. Los precios de estos alojamientos van desde los 25 euros hasta casi los 200 euros por noche en los resorts más exclusivos.

Mi opción de última hora -reservé la noche anterior- fue el Suhaila Palace en Besar. La isla grande, pero en mi opinión, la mejor. Más recogida y con menos ambiente, sí, pero con una tranquilidad que vale su peso en oro. Las habitaciones dobles con ventilador -no cabañas- cuestan 130 RM, es decir, unos 27 euros– y ofrecen un servicio de internet por medio euro al día más o menos.

El trato, la verdad, que es genial y las hermanas que lo llevan, muy risueñas. Cuentan, además, con la única tienda en Besar y organizan, como todo el mundo, salidas de snorkel por 40 RM. Al lado se encuentran dos restaurantes en los que comer y cenar por un precio más o menos razonable si se compara con lo que se paga por dormir en la isla.

Existe mayor oferta en Kecil, la isla más cara de las dos, pero estos días casi todos los restaurantes están cerrados. Un taxi flotante entre ambas islas suele costar unos 15 RM por trayecto -unos tres euros-. Algo menos si se quiere ir a alguna de las playas de difícil acceso de tu misma isla.

Lonely Planet recomienda tres playas en Perhentian: Long Beach y Coral Bay en Kecil y Main Beach, en Besar. Mi modesta opinión es que no son las mejores. Si las más animadas, pero no las mejores para disfrutar del paraíso. No he estado en todas, pero de las que he visto estos cinco días mis rincones favoritos han sido dos: la playa de Abdul’s Chalets (Besar) y Romantic Beach (Kecil).

La primera de ellas ha sido mi playa de ‘cabecera’ estos días. Allí me he dado el primer baño del día después del desayuno y el último a media tarde. Prácticamente desierta y con pececillos revoloteando a mi alrededor -algunos despistados también mordiendo- y corales a tan solo dos metros de la orilla. ¡Una maravilla! La foto que encabeza el post así lo certifica.

coral

De hecho, el coral predomina en la orilla de estas islas. De ahí, también, su magia. No hace falta contratar ninguna excursión para ver coral y peces, aunque sí si se quiere ir a los mejores rincones como os contaba en un post anterior. Romantic Beach, por su parte, está detrás del Shari-La Resort junto a Coral Bay. Es pequeñita, pedregosa -no hay espacio para estirar la toalla- y parece una piscina natural. Cuando fui merodeaba un pequeño tiburón por los alrededores.

Cómo llegar. Fácil. El ferry desde Kuala Besut cuesta 70 RM ida y vuelta o 105 si, como en mi caso, pierdes el ticket de la vuelta. Bueno, a cualquier cosa le llaman ferry ya que no deja de ser una lancha rápida en la que meten a 20 personas con sus correspondientes mochilas y maletas. Los bueno, que te dejen en el embarcadero o la playa del hotel al que vas.

Llegar a Kuala Besut ya es más complicado al no ser que vueles a Kota Bharu y, de allí, cojas un autobús. Son unas dos o tres horas de trayecto en función de las paradas que realice. Si se viaja por carretera hay que mentalizarse para una larga travesía ya que el embarcadero está lejos de los principales puntos turísticos de Malasia. Desde el relativamente cercano Taman Negara necesité 8 horas para llegar.

La mayoría de turistas que visitan las Perhentian suelen venir del parque nacional o de Kuala Lumpur vía Kota Bharu. El trayecto en autobús desde Taman Negara cuesta 165 RM con el ticket de ferry. No resulta, como véis, nada barato desplazarse hasta las islas. Pero os aseguro que merece la pena ‘derrochar’ un poco. Desayuno, baño, lectura, escritura, zumo, baño, comida, siesta, más lectura, más baño, ducha y cena. Así un día tras otro y, sin darte cuenta, la paz y la felicidad tranquila se apoderan de tu cuerpo.

agua

You Might Also Like

2 Comments

  • Reply El futuro marido de PJ Harvey aunque ella no lo sepa aún... 18 octubre, 2015 at 0:16

    te han informado bien: aquí ha llegado el otoño y los primeros malditos fríos. Esta tarde estábamos todos estornudando en la redacción. Aunque por ahora sigo anímicamente bastante veraniego-hedonista. Quiero aguas cristalinas y calorcito, ni que sea en fotos

  • Reply Playas de ensueño, volumen II: Gili Trawangan 13 enero, 2016 at 16:47

    […] a poco. Hoy retomo la sección Playas de ensueño que inicié hace ya bastantes semanas con las Islas Perhentian en Malasia. ¡Quién pudiera estar ahora mismo allí… o en las islas […]

  • Leave a Reply