Consejos

Cómo motivarse para cumplir nuestros sueños

2 febrero, 2016
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Ayer asistí a una de esas conferencias que empiezan a estar tan de moda para motivar a las personas. Personas normales como vosotros o como yo que sueñan con un cambio de vida o con alcanzar esa ilusión que desde hace tiempo tienen en la cabeza, pero que no se atreven a poner en marcha. La daba Xesco Aspar, ex entrenador del FC Barcelona de balonmano, en un teatro de Barcelona prácticamente lleno.

Lunes 1 de febrero. La fecha no era baladí. Se cumplía el primer mes de 2016, suficiente según Xesco para saber si nuestros objetivos anuales empiezan a no cumplirse. No le faltaba razón. Los míos, desde luego, apenas están en proceso y la excusa de la readaptación empieza a agotarse. ¿Y los vuestros? ¿Seguís trabajando en ellos o, como casi siempre, se han quedado en promesas e intenciones? ¿O sois de los que pasan de objetivos de año nuevo?

La conferencia, de casi dos horas, giró alrededor de ellos y de la motivación para conseguirlos, pero sobretodo del crecimiento que supone tener objetivos marcados, especialmente si nos obligan a salir de la zona de confort y esforzarnos al máximo. Me sentí identificada con gran parte del monólogo de Xesco Aspar, especialmente cuando hablaba de los problemas que surgen durante el camino y lo fácil que es dejarse llevar por ellos. Me encuentro en esa fase. Fuera de la zona de confort y rodeada por pedrusco que no me dejan ver cómo continúa el camino. De hecho, mis objetivos empiezan a difuminarse porque no, no es fácil saltar al vacío y perseguir los sueños. Se requiere ilusión, pero también constancia y mucha entereza. También disciplina.

Os cuento todo esto porque hace días que me rondaba la idea de escribir algo sobre la parte menos bonita de haber dejado un buen trabajo por el sueño de una vida diferente. Viajar fue fácil -con sus más y sus menos-, ahora llega lo difícil. Ponerse a trabajar en ese cambio de vida que iba más allá de pasarse 6 meses con la mochila a cuestas. Y desde cero, con mil ideas rondando pero sin saber por dónde empezar ni cómo hacerlo. Y con una confianza que a veces cuesta mantener a flote. Empiezan las dudas, echas de menos algunas cosas de tu vida estable y te preguntas si habrás hecho bien. Sabes que sí, que lo que te motiva y quieres es lo que tienes por delante, pero te sientes perdida y el vértigo a que salga mal, pero también a que salga bien, te marea. Y bloquea. Y pasan los días… hasta que una mañana te levantas y te pones en marcha tras volver a preguntarte meses después un ¿y por qué no?

Y es que, como bien decía Xesco en su conferencia, hay poco a perder y mucho que ganar. Cualquiera puede cambiar su vida o proponerse objetivos que escapen, a priori, de sus posibilidades. Una vez marcados ya encontraremos las herramientas y el camino a seguir para alcanzarlo o, por lo menos, acercarnos todo lo posible. La aventura habrá merecido la pena y habremos crecido tanto que nuevos objetivos y oportunidades habrán aparecido ante nuestros ojos. Y, lo más importante, estaremos preparados para ello. No hay que dejar que nuestras circunstancias de hoy marquen nuestro futuro.

Así que si vuestros objetivos empiezan a difuminarse como los míos o si ni tan siquiera os los habéis marcado, coged papel y boli y hacedlo. “Sin objetivos propios seréis parte de los objetivos de otra persona”. La frase es de Xesco Aspar, pero desde anoche la he hecho mía. Sin objetivos propios que seguir estamos destinados a depender de los objetivos de otras personas. No es algo malo, pero hay que saberlo. Todos lo hemos sido o somos en algún momento de nuestras vidas. Y no pasa nada. Incluso hay facetas de nuestra existencia en las que somos parte de los objetivos de otros. Las relaciones humanas son así. Pero nunca deberíamos dejar que nuestra vida dependa por completo de la inercia de los otros ni tampoco de nuestros miedos.

¿Cómo hacerlo? Trabajando y persiguiendo la excelencia día tras día. Focalizando en lo que sí depende de nosotros para evitar que nuestra confianza y motivación fluctúen en función de nuestro entorno. No se trata de convertirse en un ser egoísta, al contrario. Simplemente se trata de concentrar nuestra energía en lo que puede salir bien gracias a nuestro trabajo y creer en ello. Parece fácil así escrito, pero no lo es. Así que comparto otro pequeño consejo de Aspar: coged de nuevo papel y boli y preguntaros por qué ese objetivo o ese sueño. Entre esas preguntas que esté también y por qué no. Y guardadlo para releerlo cada vez que aparezca un por qué no… Los habrán. Vuestros y de los demás. Yo voy a hacerlo en cuanto termine este post que poco tiene que ver con viajar, pero sí mucho con el viaje vital que inicié hace un año y con uno de esos objetivos marcados que no es otro que intentar, a mi manera y a través del viajar y de un tiempo sabático, ayudar a otras personas a tomar la valiente decisión de perseguir sus sueños. De ahí que poco a poco os vayáis encontrando con más post de este estilo en La Nomadista.

Estamos de reformas. Habrá cambios en las web con nuevas categorías, contenidos y nuevos servicios. La esencia será la misma, pero con una versión ampliada y mejorada. Y nuevos proyectos que empiezan a gestarse y de los que poco a poco os iré hablando. Algunos de ellos son una auténtica locura y otros poco tienen que ver con los viajes, pero todos ellos son los culpables de que en las últimas semanas haya tenido este blog algo abandonado. También son culpables de las dudas, los miedos y la dispersión de muchos de los últimos días. Y de la ilusión y felicidad que, pese a todo, no me abandonan desde hace meses.

El movimiento genera movimiento incluso en aspectos que poco tienen que ver, en este caso, con el profesional. Si algo he aprendido en todo este proceso es que cuando mueves una pieza no solo es esa la que sufre cambios. Todo lo demás se reajusta de tal manera que pasan cosas inesperadas o cosas que creías imposibles. Suena a tópico, pero es verdad. Y se disfrutan doblemente. Así que:

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